Un judío ortodoxo recibe la noticia de que su hijo se ha hecho cristiano. Desolado, va a buscar consuelo en su amigo Isaac.
-Amigo Isaac, estoy angustiado. Mi hijo se ha convertido al cristianismo.
-!Qué me vas a decir a mí!-contesta Isaac-. El mío también. Y cristiano fervoroso.
-!Qué me vas a decir a mí!-contesta Isaac-. El mío también. Y cristiano fervoroso.
Ambos deciden ir a buscar consuelo en su rabino.
-Rabino estamos muy tristes porque nuestros hijos se han hecho cristianos.
Esperaban comprensión y apoyo, pero lo que encontraron fue un rabino desesperado:
-!Qué me vais a decir a mí!-dijo-. Mi hijo también es cristiano. Y además se ha hecho cura. Lo único que podemos hacer es orar a Yahvé para que nos ayude en este trance.
Los tres judíos ortodoxos se postraron de rodillas y rezaron al Altísimo: "!Oh,Jahvé! Estamos consternados porque nuestros hijos se han hecho cristianos".
En ese momento se oyó una tremenda voz desde lo alto que decía:
-!Qué me vais a decir a mí!
Está claro que este chiste resulta incomprensible para quien no sepa nada de teología cristiana: que para los cristianos Cristo es hijo de Yahvé, que es el Dios judío.
Está claro que este chiste resulta incomprensible para quien no sepa nada de teología cristiana: que para los cristianos Cristo es hijo de Yahvé, que es el Dios judío.
!Sé un borrego! !No leas!.
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